Primeros pasos · Lectura de 4 minutos
¿Cómo sé si es el momento de ir a terapia?
La pregunta llega casi siempre con una disculpa detrás: «no sé si lo mío es tan grave». Te lo digo claro desde el principio: no hace falta estar en un punto límite o de crisis para buscar acompañamiento. La terapia no es un recurso de emergencia, es un espacio de cuidado.
Señales que sí conviene escuchar
- Sientes que tus emociones te abruman y te cuesta ponerles nombre.
- Atraviesas un momento de cambio: una mudanza, un duelo, una ruptura, un trabajo nuevo, la maternidad.
- Quieres aprender a gestionar la ansiedad antes de que gestione ella tu día.
- Simplemente deseas conocerte mejor y adquirir herramientas para tu bienestar.
Si te reconociste en alguna, la terapia es un excelente recurso para ti. Y si no te reconociste en ninguna pero la idea te sigue rondando, eso también cuenta.
«No sé cómo explicar lo que siento»
Es la segunda objeción más común, y es la que más quiero desmontar. No tienes que saber cómo explicarlo todo desde el primer día ni tener respuestas preparadas. Mi trabajo es guiarte con las preguntas adecuadas, escucharte con empatía y avanzar al ritmo en el que te sientas cómodo. Solo necesitas estar dispuesto a comenzar.
Qué pasa en la primera sesión
Es un espacio seguro y sin juicios para conocernos y hablar de ti. Exploraremos qué te trajo a consulta, cómo te has estado sintiendo y qué metas o temas te gustaría trabajar. De ahí salen las bases de tu proceso, que se construye contigo y no sobre una plantilla. Dura 60 minutos y puede ser online o presencial.
Es el paciente el que a mí me va guiando. Soy ‘paciente’ para el paciente.
Esa frase resume cómo trabajo. Tú marcas el ritmo. No hay una velocidad correcta ni una lista de temas que haya que cubrir en orden.